Espacio

Concepto.

El proyecto arranca con la vocación de tener un desarrollo integral, comprendiendo todas las expresiones y soportes necesarios para materializar la idea original. Se pretendió un restaurante vegetariano que desmitificara este sector y lo acercara a todo aquel público que simpatizara con un estilo de vida sana y saludable.

Para ello, el proyecto comenzó en el diseño de la marca y en su denominación: Copenhagen. Queríamos expresar mediante el nombre de la ciudad danesa todo el saber hacer y el estilo de vida escandinavo. Una expresión que evocara sensaciones de frescura, calidad de vida, cercanía, amabilidad, etc. A partir de aquí todo parecía encajar, los materiales, sinceros; el mobiliario, de alta calidad en su diseño; la iluminación, doméstica y cercana. Consideramos que un proyecto minimalista o excesivamente vanguardista podía alejarnos del concepto director que se nos había solicitado y se optó por un estilo rico en texturas y sensaciones.

Gráfica

Para materializar el proyecto gráfico nos apoyamos del saber hacer de una consagrada tipografía de los años veinte para la marca: la incondicional Didot. Pensamos que era un modo elemental de acercar el proyecto al lado sensible del público, enmarcando el proyecto en un cierto sabor vintage. Para el resto de información y soportes del proyecto escogimos una tipografía eminentemente informativa y discreta, pero no por ello menos interesante: la familia Univers. La combinación de ambas genera de un modo casi natural el diálogo que buscábamos entre contemporaneidad y amabilidad. Todos los soportes se han elaborado con un riguroso blanco y negro, en positivo o negativo, pero con una buscada delicadeza en tamaños y composiciones dando un resultado elemental y sincero.

Arquitectura

El proyecto arquitectónico propone una distribución zonal muy variable. Combinando zona de barras para el uso entre horas del local, una gran banco volado para situaciones flexibles y una zona de comedor al uso con una mesa de grandes dimensiones para compartir tipo cantina se consigue una amplia variedad de situaciones diferenciadas.

Se ha buscado una imagen con reminiscencias industriales tanto en el diseño de los elementos como en la elección de los materiales. Para todas las mesas y barras fijas se ha optado por una madera de roble con un tratamiento transparente mate prácticamente imperceptible para mantener todas las propiedades sensoriales del material evitando brillos y pulimentos que pudieran contaminar la imagen que queríamos transmitir.

El resto de mesas y todos los elementos de cerrajería y carpintería se han resuelto con chapa de hierro dulce con un acabado transparente mate que nos muestra todas las propiedades y aguas naturales del material. La sinceridad en este aspecto ha sido crucial para reforzar la estética industrial, ambientes donde los acabados han sido históricamente crudos y desnudos. Algunos elementos con acabado en cemento visto y parte de las instalaciones descolgadas y vistas se ven contrastadas con una paleta cromática cálida para paredes y techos, cumpliendo siempre con el compromiso de generar una atmósfera cercana.

El espacio se ve presidido por una carpintería de acceso y otra de separación salón-cocina siempre presentes en todas las visuales. Se ha optado por un despiece del vidrio de grano pequeño y una sección de montantes de geometría compleja que de nuevo apoyan la imagen industrial. El elemento que separa salón de cocina tiene un carácter semi-permeable buscando una relación transparente entre el cliente y la cocina y sirviendo de apoyo a elementos de uso cotidiano en la cocina como especias, verduras, condimentos, etc.

La contrabarra, diseñada igualmente en chapa de hierro dulce con acabado natural, continua con el despiece propuesto por las carpinterías pero aumentando su profundidad hasta convertirse en un contenedor de apoyo en toda la parte inferior de la barra. En la parte superior se continua con el mismo recurso en la mitad del espacio dejando la otra mitad para una gran pizarra que sirve de apoyo a la marca y que contiene un elemento gráfico de fuerte personalidad.

Mobiliario e iluminación.

Todas el mobiliario se ha seleccionado o diseñado siguiendo las premisas originales del proyecto. Para conseguir una atmósfera cercana pero con cierto aire industrial se ha mezclado diferentes clásicos del siglo XX (como las Plastic Chair de Charles and Ray Eames o la Standard Chair de Jean Prouvé) con otras piezas con menos protagonismo diseñadas ex-profeso para el espacio.

La iluminación, estudiada en tipología y morfología para cada situación, continúa con la filosofía global de toda la propuesta, pretendiendo dotar de personalidad y cercanía a los espacios combinando luminarias tipo flexo con otras colgantes o focales. La barra principal está presidida por un conjunto de nueve lámparas de papel de formas y tamaños distintos que dotan de identidad al espacio desde la calle reforzando su relación con el exterior y haciendo un guiño al acento japonés que posee la cocina del restaurante.

Créditos.

Arquitectos: Borja García y Laura Ros.
Fotografía: Borja García
Localización: Literato Azorín 8, 46006 Valencia

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